Creo en las personas fuertes, con carácter fuerte y definido. Siempre he creído que quienes no muestran su sensibilidad y no regalan a cualquiera su cariño son precisamente las personas que cuando quieren de corazón, lo hacen de verdad. Incansable trabajadora, de ideas claras tanto para que te dieran las seis de la tarde con un plato de cocido como para no dejarte hacer la comunión si no pasabas un examen.

Si llegaban las cinco de la tarde y mi madre no me encontraba, tenia claro donde encontrarme; en la capilla arreglando esponjas, cortando flores, con una bayeta o una escoba. Si alguien me acercó a mis titulares con delicadeza fue ella, con un plato de comida que crecía al tiempo que pasaban las horas y unas natillas que se mezclaban con el aroma de las flores de una sacristana que cada día tenia algo que ofrecerte y enseñarte. Sin olvidarnos de que antes, durante o después de todo eso, una regañina estaba asegurada.

Pero así es como se llega a los rincones del corazón.

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