El mundo cofrade, como la propia vida, precisa de gente dispuesta a soñar y trabajar
por cambiar la realidad. El tesoro que hoy tenemos es fruto del esfuerzo de aquellos valientes
que, movidos por la ilusión y sostenidos por la fe, construyeron y engrandecieron nuestra
Semana Santa. En este momento, sería justo rendir homenaje a muchas personas que han sido
figuras importantes en el mundo cofrade de Motril. Con el ánimo de no olvidar a nadie, he
decidido tributar un reconocimiento general y unánime, siendo este el reconocimiento del
ejemplo. No me cabe duda, lo mejor que podemos hacer es seguir sus pasos y demostrarles
que aquello que sembraron da frutos en el presente y los seguirá dando en el futuro.

No es suficiente con estar, con dejar pasar la vida y el tiempo, sin trabajar por cambiar
y mejorar esta realidad que nos envuelve. Un día, un profesor me dijo: “las intenciones están
bien, pero no mueven el mundo”. Yo he querido hacer mía esta reflexión y fabricar mi propia
versión cofrade: “Los sueños, a veces, merecen un izquierdo por delante”. Qué sueñe el
costalero y el capataz, el acólito y el penitente, el carpintero y el cerero, el florista y el
vestidor…qué sueñe todo aquel que dispuesto a aguantar sobre el terreno y dar un izquierdo
cuando el Señor lo esté pidiendo…porque aquí no basta con estar. Llegó el momento de
ponerse las zapatillas, ajustarse las ropas y meter riñones con casta y corazón, que el Señor
nos está llamando a sus filas.

Sin embargo, es nuestra obligación soñar con los pies en el suelo sin olvidar el
verdadero sentido de una cofradía. Debemos tener presente que nuestro Señor entrará
Triunfal mientras sepamos mantener viva la luz de la Esperanza. Los cofrades tenemos el Gran
Poder de darnos a la sociedad, siendo la compañía de quién sufre en Silencio y Soledad, el
Consuelo del afligido que clama Misericordia para calmar sus Dolores y la esperada
Resurrección de aquel que está dispuesto a nacer de nuevo. Entendamos que debemos ser los
primeros en suplicar Perdón, con la más sincera Oración, cuando así la situación requiera.
Seamos Pasión viva de nuestro Señor, que los que miran desde el cielo puedan sonreír con
orgullo al vernos caminar por este sendero de Dios.

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