A falta de pocos días para que nuestra ciudad se engalane para la semana más importante de nuestro fecundo calendario. Nos vemos apocado como los cofrades nos reunimos como cada año en los lugares más peculiares de nuestras casas de hermandad. Ese sentimiento que parece perpetuo como si los años no pasan en vano y se repitiera uno a uno sin ver que nuestros rostros se arrugarse por el paso de los años. Parece que nuestro cuerpo tosco puede ir haciéndose mayor pero a la misma vez nuestro sentimientos siguen como el primer día es decir con Ilusión y con ganas de dar ese izquierdo por delante.

Cuando algunos lean estas palabras se sentirán identificados ya que nos encontramos con un sentimiento eterno de juventud cofrade.  No nos damos cuenta pero estamos en el año 2017 y para algunos nuestro cuerpo puede tener alguna arruga o alguna cana más que otra pero nuestro sentimiento sigue como el primer día. Debo decir que eso es única y exclusivamente gracias a las hermandades y a todos vosotros por hacer partícipe de este maravilloso sentimiento que todos nosotros tenemos en este mundo tan fascinante.

Algunas veces tenemos algún tropiezo o alguna caída pero siempre tendremos algún cofrade cercano que nos vuelve a encender la llama para que sigamos adelante en el disfrute de nuestra eterna juventud cofrade. El cofrade no entiende de edad ya que un niño de 10 años puede tener esa ilusión apasionada por aprender, como esa persona de 40 años de disfrutar cada instante con sus cofrades cercanos.

Debemos de sentirnos orgullosos y a la misma vez reñirnos porque no debemos de perder esa llama por ciertas situaciones o malentendidos. Todos hacen falta en esta Semana Santa motrileña y debemos luchar por los cofrades que se fueron en el pasado y que debemos intentar que vuelvan en el futuro. En esta Semana Mayor cabemos todos y todos somos necesarios, desde el más crítico hasta el menos sabiondo porque eso es la esencia de nuestra Semana Santa.

Somos un porcentaje niño de cofrades en nuestro mundo que debemos de cuidar a cada uno de ellos cada año. No debemos de olvidar que nuestra esencia es disfrutar de los que Dios no ha dado que es ese sentimiento cofrade único en el mundo y por lo tanto debemos de luchar por nuestra eterna juventud.

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