El prestigioso vestidor motrileño, Álvaro Abril Vela, ha anunciado mediante su perfil oficial su dimisión como vestidor de María Santísima de la Esperanza tras 15 años siendo ataviada por él.

Álvaro comenzó en esta Hermandad como vestidor con tan sólo 14 años, siendo esta el germen de todo el éxito que ha conseguido por toda la geografía española como vestidor de María Santísima además de su labor como diseñador y bordador, el cual ha trabajado para Hermandades como la Esperanza Macarena y Rocío de Sevilla.

Así anunciaba Álvaro su dimisión:

 

Ante las constantes preguntas y suposiciones que he recibido en esta última semana, y esperar prudentemente durante mes y medio desde mi dimisión a que la Hermandad emitiese un comunicado oficial al respecto, he decidido aclarar públicamente lo sucedido ,una vez la imagen de Mª Stsma. De la Esperanza ya ha sido ataviada después de 15 años por su nuevo vestidor.

Jamás lo hubiese pensado, pero por desgracia en esta vida hay que saber tomar decisiones aunque todas no sean agradables.
Realmente el único motivo de esta dolorosa y difícil dimisión es no sentirme valorado, a raíz de los últimos acontecimientos, y consecuentemente la inapetencia de seguir con esta responsabilidad que sin ilusión, es difícil de llevar a cabo como en estos casi quince años en los que he estado entregado por completo.

No todos lo entenderán, yo sé que ella, mi Virgen de la Esperanza lo entiende perfectamente… Ella sabe que no la he dejado de lado, ni que por esto dejaré de quererla…
Las hermandades las hacen las personas y sus actos nos transmiten esa ilusión tan necesitaría con la que seguir trabajando por ellas.
Siempre he llevado a gala por donde he ido, que esta, mi hermandad, fue la primera en designarme como vestidor de una imagen sagrada con tan solo 14 años.
Con ella he aprendido, crecido y realizado desde mi niñez hasta nuestros días.
Además de vestidor, he tenido el honor de realizar los diseños que se han llevado a cabo en estos años, he montado altares de cultos, puestas de flores, colaborado en sus jornadas de cultura cofrade con mis humildes ponencias y quizás lo que más me haya llenado, el dirigir el taller de bordados de la hermandad en los últimos años, donde aparte del patrimonio que ya queda en su ajuar se vivieron verdaderos momentos de unión e ilusión en pos de nuestra Esperanza, rodeado de gente maravillosa.

Me quedo sin duda con estos muchos años en los que he estado a su servicio, con toda la dedicación, amor y cariño del mundo.

Siempre llevaré a gala que ella me dio la alternativa en este maravilloso mundo en el que me encuentro, de la mano de una persona a la que recordaré toda la vida como fue Maria Teresa Bustos, y tantos como han pasado en estos quince años, y de los que he aprendido otros muchos valores y vivencias que ya forman parte de mi mismo.

La Esperanza es lo último que se pierde, y así seguirá estando en mi corazón como siempre lo ha estado.

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