La música cofrade vuelve a reclamar el sitio que merece en Motril

Con el cartel de ‘lleno hasta la bandera’, la celebración del cierre del décimo aniversario de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Rosario se convirtió, como muchos esperaban, en el evento musical más destacado del año.

Como teloneros de este concierto, la Agrupación Musical de Nuestra Señora del Carmen de Calahonda apostó por su estilo propio con las marchas Reina y Madre del Carmen, Eterna Juventud y Carmen. Posteriormente, la banda del Rosario dejó patente su gran crecimiento musical. Con marchas como Ave María, Silencio Blanco o Cristo de las Siete Palabras, la banda motrileña logró levantar a un auditorio entero que pedía a gritos: ¡Otra y otra!

Desde que en cuaresma de 2007 la banda del Rosario se presentara oficialmente, su evolución a lo largo de estos diez años de vida y de música ha sido incuestionable. Ayer, estrenando uniformidad nueva, la corporación musical volvía a enorgullecer, no solo a su Hermandad del Domingo de Ramos, quienes siempre le han profesado apoyo y admiración, sino a todo el público y el mundo cofrade local en general que se daba cita en este día imborrable para la historia de la Costa Tropical.

No hay duda de que el broche de oro, tras veinte años de ausencia en Motril, lo puso la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Victoria (Las Cigarreras) de Sevilla, cuya envergadura musical es sobradamente conocida. Prendido, Costalero del Soberano, o el estreno de una nueva composición como Lux Aeterna enmudeció a un público que tenía sed y ganas de música.

Finalmente, en un acto conducido por un veterano comunicador y cofrade como José Manuel González Arquero, la banda sevillana terminó agradeciendo el apoyo recibido por parte de la ciudad y así mismo, expresó el cariño absoluto hacia la banda del Rosario a la que regalaron, no solo su propia medalla impuesta en el banderín, sino una historia que dejará una huella imborrable en ellos, y en todos los que tuvieron la oportunidad de asistir a un concierto inolvidable que se cerraba con los sones de Amor de Madre.

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